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El Marrubio, orujos y cremas de Liébana

La tradición. He aquí la clave del éxito de los Aguardientes El Marrubio. Una pequeña empresa familiar, enclavada en el corazón de los Picos de Europa, exactamente en el Barrio Frama de Cabezón de Liébana donde cuenta con un viñedo propio que es oro puro. A partir de ahí, la casa elabora una selecta producción limitada de cremas y licores en la que su orujo se ha hecho un hueco muy especial, puesto que se trabaja siguiendo la antigua receta de los abuelos que ha pasado de generación en generación. Saber hacer que le ha granjeado grandes elogios en el mercado, así como la obtención de la prestigiosa ‘Alquitara de Oro’ en los años 2009 y 2010. 

De hecho, nada más terminar la fermentación del vino, los currelas de la bodega se afanan con la destilación de los racimos y hollejos de las uvas. Labor obligada en el valle cántabro cuando llegan los últimos días del mes de octubre y los alambiques se preparan para la acción. A día de hoy con gas, mas antaño sarmientos con leña de roble y encina servían como combustible. Los tiempos obligan, aunque la esencia del proceso sigue siendo la misma. Sin ir más lejos, su objetivo no es otro que exprimir y poner en valor la esencia de las materias primas. Pero antes se colocan unas pajas, trigo o centeno, al fondo de la caldera para evitar que los ingredientes se peguen al fondo del recipiente. Asimismo, se le añade algo de agua, incluso vino, a fin de facilitar la cocción, mientras se echa más cantidad de pellejos. Una vez llena la alquitara, se acopla la copa superior sellando ambas piezas con el sempiterno engrudo de harina. 

CUALIDADES ORGANOLÉPTICAS
Ahora sí, se enciende el fuego y el profesional hace su magia. Para comenzar, las prisas no son buenas compañeras. La técnica, arte podría decirse, consiste en regular el aporte externo de energía con objeto de lograr una destilación “lenta y constante” que permita la aparición de los aromas deseados en el momento preciso. Como ejemplo, un rendimiento de dos litros cada hora sería un resultado adecuado, ya que no conviene prolongar la salida del aguardiente hasta el final. De esta guisa, el orujo emana transparente dotado, además, con esas apreciadas tonalidades brillantes características de la auténtica alquitara lebaniega. Tan sólo queda servirlo a temperatura ambiente. Date una vuelta por Úniko Delicatessen, tu Mercado Gourmet de Torrelavega, y llévate contigo una botella de El Marrubio. Si te gusta el dulce, apuesta por su Crema de Orujo que mezcla, magistralmente, el alcohol con crema de leche y caramelo. De color tostado, su cata sorprende con un acabado elegante enriquecido con sutiles toques de café.