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De la mejor leche, los mejores postres

Si hay una empresa cántabra que garantiza la calidad de sus productos esa es Clem. Controla desde la cría y ordeño de sus propias vacas hasta la transformación en yogures, otros postres lácteos, quesos y, por supuesto, leche fresca pasteurizada. Así, en Úniko Delicatessen "estamos encantados de recibir la visita de nuestros amigos y sus delicias elaboradas en la Granja La Clementina", señaló Iñaki Herrero (a la derecha en la imagen), cofundador del comercio gourmet torrelaveguense. Clem, por su parte, vino al mundo en Santiurde de Toranzo, cuando corría el 2001, de la mano de los hermanos Olegario (a la izquierda en la foto), Clemente y Domingo Fernández Carral, aunque el proyecto, originariamente, se gestó cuando sus padres Clemente y Valvanuz contrajeron matrimonio en 1966. De esta guisa, sus hijos iniciaron su andadura con una pequeña empresa de seis vacas en el pueblo de Tezanos, en Villacarriedo. 

Mas no fue hasta 1998, cuando sus vástagos tomaron las riendas del negocio familiar, lo que supuso una transformación radical de la explotación. Entonces, pusieron en práctica diversas iniciativas para modernizarla e invirtieron en mejorar la base genética del ganado que continúa siendo, a día de hoy, un pilar de la marca. De hecho, importaron vacas de Holanda y las cruzaron con toros traídos de los mejores centros de reproducción del mundo, sitos en los Estados Unidos, Canadá y Francia. 

DE LO QUE SE COME…
De este modo, el crecimiento exponencial del número de reses conllevó el traslado a Villasevil, localidad situada en el Valle de Toranzo. Un lugar privilegiado con condiciones idílicas para la producción láctea de calidad empezando por un emplazamiento privilegiado a orillas del río Pas que, además, permite el cultivo de maíz y alfalfa que sirve como forraje para los animales. 

Al llegar el 2010, la inquietud de esta segunda generación de emprendedores guió sus pasos hacia la venta y distribución de unas viandas artesanas que levantan pasiones como son el arroz con leche, sus sabrosos yogures o sus dulces batidos. Un éxito que se veía venir por lo que, en el 2017, mudaron su fábrica hasta el área industrial de Vargas, en Puente Viesgo, donde se pertrecharon con la maquinaria más moderna pensando tanto en optimizar la seguridad alimentaria como el cuidado medioambiental. ¿¡Y qué decir de su exquisito sabor!? Date una vuelta por nuestras estanterías y compruébalo en primera persona. ¿Vienes?